|
|
El origen histórico de los tapices decorativos considerados en su conjunto,
responde a la vieja necesidad de decorar los muros, como es el caso de las
pinturas murales egipcias y de los relieves asirios, unido a la necesidad de
abrigarlos y debe remontarse a los primeros tiempos del tejido decorado. Entre
las pinturas de uno de los célebres hipogeos de Beni-Hassán se halla
representado un telar idéntico a los de alto lizo en el que trabajan dos
tejedoras, y en otras pinturas del antiguo Egipto se dibujan cortinas que
parecen de tapicería. El mismo carácter se descubre en varios relieves de los
palacios asirios. También se manifiesta, en las descripciones del Tabernáculo,
el suntuoso tapiz ordenado por Moisés a modo de tienda del desierto (Éxodo, c.
36-39) y en la cortina o velo del templo de Jerusalén dispuesta por Salomón con
gran magnificencia y que según Flavio Josefo, era de arte babilónico. No
obstante, parece que en dichos cortinajes las figuras estaban bordadas y no
tejidas.
Tapiz en la Catedral Vieja de Lérida.Los griegos debieron usar tapices
decorativos según se desprende de algunas decoraciones pictóricas de sus vasijas
y así mismo los romanos, como lo revelan los cortinajes figurados en las
pinturas murales de Pompeya además de muchos textos de historiadores de los que
se infiere que dichas piezas procedían de Oriente. Pero no se conservan muestras
de aquellos muebles de la época salvo
algún raro fragmento y los llamados tapices coptos.
Con el tiempo, es tipo de mueble se ha
convertido en una obra suntuaria y muy costosa que, a su utilidad inicial, ha
añadido la de embellecer los muros interiores de la iglesias y los salones
lujosos y contribuir al esplendor de las grandes fiestas como artículo
decorativo de primer orden y de carácter movible. Por ello, la Iglesia católica,
primero en Oriente y después en Occidente hubo de adoptar los tapices para el
esplendor del culto religioso, no teniendo inconveniente durante la Edad Media
en servirse de ellos y de estofas semejantes aun cuando las figuras que
ostentaban las piezas de manufactura oriental nada tuvieran de religioso. Este
uso contribuyó en gran manera al progreso y extensión de esta industria y de
muchas otras orientales, cooperando al mismo fin las expediciones de las
Cruzadas.
El tapiz es uno de los objetos más antiguos que puede considerarse
mueble decorativo. De él se hacía uso para
cubrir vanos y paredes, pisos y muebles importantes pues hasta el siglo XVI se
confundían a cada paso los tapices propiamente dichos con los tapetes y
alfombras. Desde el siglo XV, se emplea asimismo para colgaduras en la
decoración de las vías públicas con motivo de la celebración de un
acontecimiento o recepción solemne. Desde el siglo XVII se populariza el uso de
las alfombras y tapetes, distinguiéndolas perfectamente de las tapicerías. Para
cubrir las paredes de salones lujosos se emplea también desde el siglo XVI el
terciopelo de seda bordado y el damasco y desde el XIV ó XV los guadameciles.
Actualmente, se utiliza el término "tapiz" para referirse a los fondos de
escritorio de los monitores de computadoras o pantallas de teléfonos celulares.
|